¡Todo por un poco de pis!, por Eugenia Martin

Era una tarde como cualquiera en un pueblo de la pampa: el día gris, las calles de barro, los pibes del barrio, una pelota, mis 4 años y yo. Casi todos mis amigos eran pequeños hombrecitos que jugaban de manos, armaban casas de chapa y escupían a lo macho. Si algo me quedó de aquellas tardes de juego, barro y sudor es que quería ser como ellos.

María, por Lorena Bermejo

Son las siete y hace frío; en esta ciudad de mierda no tendría que hacer frío en abril. María está sentada en el umbral de una casa que no se abre nunca, una que está a mitad de cuadra porque en la esquina no se puede, porque ahí pasa más gente, está más iluminado y a María no le gusta la luz.

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