Ley de educación sexual integral, una materia pendiente

POR FLORENCIA LOSCHIAVO

ILUSTRACIÓN JOSEFINA ROUSSEAUX

En el 2006, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 26.510 de Educación Sexual Integral (ESI).

El 4 de octubre se cumplieron 12 años de una ley que no solo no se cumple sino que después del 8 de agosto de 2018, fecha en que los Diputados de nuestro país le dieron la espalda a los derechos de las mujeres y votaron a favor de muertes por abortos clandestinos, empezó a ser cuestionada fuertemente por los mal llamados grupos pro-vida.

La Ley lleva más de una década impresa en el Boletín Oficial, pero tomó más visibilidad a partir del debate que surgió por la ley de despenalización del aborto.

 

La ESI tiene como objetivo promover la educación sexual desde una perspectiva de género y establece que todos los niñas, niños, niñxs y adolescentes tienen derecho a recibir educación sexual en las escuelas de gestión estatal y privada sean laicas o religiosas.

La ESI propone abordar la temática desde diferentes lineamientos dependiendo del nivel de escolaridad de lxs chicxs, busca proporcionarle conocimientos y herramientas necesarias para la toma de decisiones responsables, por lo cual no solo es enseñar sobre relaciones sexuales sino que considera “aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos” del concepto de sexualidad. La idea es contemplar varias aristas tales como la prevención de problemas de salud (sexual y reproductiva), el uso de métodos anticonceptivos, la identidad de género y la identidad sexual, el respeto por la diversidad sexual, igualdad de trato, el cuidado del propio cuerpo y de las relaciones interpersonales y a su vez incorpora la temática del aborto.

Respecto de este último punto, es difícil tratar un tema que toca fibras tan íntimas y que se mezcla con cuestiones ideológicas y religiosas. Para lxs docentes es complicado presentar el tema dentro de las aulas, dado que para el Estado el aborto es tabú y ni siquiera lo nombra aún en los casos en los que es legal.

La falta de ESI en las escuelas es notoria: se asocia educación sexual con relaciones sexuales, y además lxs chicxs manifiestan disconformidades con la escasa información que reciben y la manera en que los temas se transmiten. Es evidente que lo integral que la Ley busca promulgar no es aplicado correctamente, en parte, porque las escuelas no reciben los materiales ni la información actualizada, así como lxs docentes no reciben las capacitaciones necesarias para dar acceso a lxs chicxs a los conocimientos precisos.

En línea con la diluida intención estatal en este punto, Celeste MacDougall, docente y militante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro  y Gratuito aclara que hay un conjunto grandísimo de docentes comprometidxs en todo el territorio del país que dan ESI, garantizando ese derecho de niñas niños y adolescentes. Para eso, elaboran sus propios materiales y tratan de construir la ESI con perspectiva de género no sexista, científica acorde a los lineamientos curriculares. Incluso cuenta que fue necesario que, desde la Campaña, se distribuya un cuadernillo de los docentes por el derecho a decidir, dado que veían que muchos docentes acompañaban a muchas alumnas en situación de decisión de embarazo sin ningún tipo de respaldo de contención ni marco.

“Acá los y las docentes acompañamos este proceso de empoderamiento de lxs pibxs. Es una combinación, hay un montón de docentes super comprometidos pero ese compromiso no es una cuestión de vocación, no es un apostolado. Nosotrxs somos trabajadorxs de la educación entonces nos comprometemos al tiempo que exigimos condiciones laborales dignas y esto es entre otras cosas, capacitaciones.”

Matías es docente de primaria de una escuela de Chacarita. El establecimiento no es ni católico, ni laico, ni público, ni privado: es una escuela social, así lo define el profe.

Él cuenta que hace mucho tiempo empezaron a ver que las pibas terminaban la primaria y quedaban embarazadas, que lxs pibxs no tenían ni idea sobre educación sexual, y por eso entre lxs profesores decidieron armar cursos y talleres para informar y educar sobre la ESI.

“Todo lo que armamos surgió de lxs profes, la escuela no recibe materiales ni información por parte del Estado, los cursos son pocos y además no dan puntaje, por eso ningún profe quiere hacerlos, nos informamos nosotrxs y se lo transmitimos a lxs pibes. Armamos clases especiales y talleres y además hay un grupo pedagógico para que los chicxs consulten todas sus dudas de manera privada en cualquier momento”, cuenta Matías. Porque sabemos que, con estos temas que nos enseñaron como íntimos, privados, personales, la consulta grupal deja a muchxs en silencio.

Según Matías, al principio había un clima de vergüenza pero después lxs chicxs empezaron a preguntar y a debatir, y sobre todo se comprometieron cuando estuvo en auge el debate político y mediático por la despenalización del aborto.

En relación al vínculo con lxs alumnxs, Celeste MacDougall agrega que el debate del aborto muestra que lo que se está discutiendo, es la autonomía de las pibas y los pibes en decisiones fundamentales de su vida y en la vida en general, eso es potenciador. “Son pibes y pibas que están aprendiendo a decidir y eso genera una ruptura en el re-ordenamiento escolar que es muy fuerte. Son ellos los que te imponen lo que quieren hablar y, si los docentes no acompañamos esto, nos ponemos en la vereda de enfrente y  ahí es donde se torna tensa la relación y algunos docentes no saben bien qué hacer.”

Oscar es docente de varias escuelas secundarias públicas de la zona oeste del Gran Buenos Aires. En su caso, lxs chicxs reciben educación sexual dentro de una materia que se llama “Salud y adolescencia”. Según cuenta a Peutea, lxs chicxs participan activamente de las clases sobre el tema. Cuando le consultamos por el material, Oscar no nombra ninguna bajada estatal: son lxs profesores quienes se ocupan de buscar la información para transmitir en las aulas.

Diego es docente de una escuela privada y católica de Constitución, en esa escuela lxs chicxs participaron de charlas a cargo de un psicólogo bajo el lema “educación para el amor”.

Nada tienen que ver esas charlas con educación sexual, “los curas no quieren tener problemas con los padres. Pusieron esas charlas para cumplir con la obligación legal pero no se habla de sexo: hay palabras que no se pueden decir”, afirma Diego.

Uno de los objetivos del programa de la Ley ESI promulga vincular la escuela y la familia, porque entiende que las personas cercanas, amigos y grupo familiar de lxs chicxs cumplen un papel importante en este tipo de formación.

Karla es mamá de Juana, alumna de primaria de una escuela privada laica del sur del Gran Buenos Aires. Cuenta Juana que en su escuela se “habla algo de educación sexual”. Para explicarles, pasan videos. “Por ahora es muy básico lo que les explican porque en esta etapa tratan el tema del desarrollo del cuerpo y el comienzo de la vida sexual. De todos modos me parece excelente que hablen de estos temas, aunque haya muchas cosas que sigan siendo tabú”, opina Karla.

Belén, mamá de Lara, adolescente que asiste a una escuela pública de Monserrat, cuenta que su hija recibe educación sexual y les explican sobre anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, aborto y diversidad de género. La profesora de biología es la encargada de llevar adelante las clases, arma  charlas y debates en base a las dudas que lxs chicxs plantean. “Yo fui madre joven y no tuve la oportunidad de tener estas clases en mi colegio, era muy poca y pobre la información que nos daban”, recuerda Belén, y concluye: “me parece excelente que mi hija reciba esta educación que yo no tuve, lo que también me facilita a sentarme con ella en casa y poder hablar de manera libre y sin prejuicios”.

Valeria tiene dos hijxs: uno en primaria y una en secundaria. Ambos asisten a una escuela privada y católica en Mataderos donde, según Valeria, la educación sexual no tiene lugar en la currícula: “no le hablan a lxs chicxs acerca tema, y lo poco que hablaron fue de homosexualidad desde una mirada llena de contradicciones”.

Maura Rivero es comunicadora social, docente y trabajó varios años en el Programa Nacional de ESI como capacitadora. Ella cuenta que el Programa fue sufriendo varios cambios a lo largo de los años y hoy en día está en un claro retroceso.

El objetivo del Programa era capacitar al cuerpo docente y no docente de todas las escuelas del país. Las capacitaciones eran obligatorias y las escuelas debían mandar a seis personas de la institución a capacitarse (equipo directivo, docente del primer ciclo, docente del segundo ciclo, docente del tercer ciclo, docente de materia específica y una persona del gabinete pedagógico). Lxs docentes participaban de un primer encuentro y al mes debían presentar un proyecto en base a las problemáticas que surgían en cada escuela, con esto se buscaba que lxs docentes piensen sus propias prácticas basándose en los casos reales que se presentaban en sus aulas.

En 2015, el Programa contaba con 250 capacitadores, se hicieron capacitaciones masivas en el interior del país, y aunque no aplicaba la ESI como lo determina la ley, se lograba llegar a un público numeroso. El Programa se trabajó desde mayo hasta diciembre. En 2016, había 100 capacitadores y se trabajó de junio a diciembre. Ese año ya ni siquiera se hablaba desde la perspectiva de lxs chicxs como sujetxs de derecho sino desde una relación de poder docente-alumno, sin embargo en este sentido, la Ley es clara: habla de lxs niñxs como sujetxs de derecho y no como objetos o propiedades de las familias. En 2017, quedaron 50 capacitadores a cargo del Programa y se trabajó desde agosto hasta diciembre.

En 2018, cuando convocaron a lxs capacitadores, les contaron que había un pequeño cambio porque la convocatoria era para trabajar solamente sobre la prevención de embarazo adolescente. Para lxs capacitadores, eso no es aplicar la ESI sino hacer hincapié nuevamente en lo biológico: era dar un paso atrás. “El recorte vino por varios lugares, cantidad de talleristas, territorio asignado a cada tallerista, cantidad de asistentes. El desfinanciamiento del programa es evidente desde lo económico hasta lo teórico porque al Gobierno no le interesa aplicar la Ley”, afirma Maura.

Escuela de Maestros es un instituto de formación que depende del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, donde se dictan talleres y seminarios sobre diferentes temáticas. Los cursos se dictan durante todo el año, la modalidad de cursada es virtual o presencial, y le otorga a lxs docentes puntaje por asistencia. A pesar de que no son obligatorios, los cupos para capacitarse sobre ESI se agotan muy rápido. Según explica Maura, en los talleres de ESI lxs docentes se ponen en el lugar de lxs alumnxs: “es interesante ver cómo reflexionan sobre cuestiones que nunca antes habían reflexionado”.

Cuando en el Congreso se debatió el Proyecto de Ley de despenalización del aborto, en los discursos de lxs diputadxs y senadorxs que estaban en contra, se nombraba una y otra vez la ESI. Afuera y adentro del Congreso, los mal llamados grupos pro-vida declaraban que había que hacer más hincapié sobre la Ley de educación sexual para que no se tenga que llegar a una instancia de aborto. Dado ese contexto, para Maura y para tantxs otrxs era el momento para redoblar la apuesta y hacer cumplir la Ley que todxs estaban pidiendo, pero la ESI solo fue utilizada como voto en contra de la Ley verde, y una vez logrado este objetivo, se la empezó a atacar.

Pasado el 8A, grupos pro-vida, en gran parte relacionados con la Iglesia Católica y Evangélica, salieron a manifestarse en contra de la ESI. Bajo argumentos e información falsa, estas agrupaciones comenzaron la campaña que llevaba como bandera una frase algo confusa: “Si a la educación sexual. No a la ideología de género”. Otro de sus hits fue el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas seguido por argumentos como “a mis hijos los educo yo” o bien “los hijos son de los padres, no del Estado”. De nuevo, lxs pibxs como propiedad, despojados de sus derechos.

Con un enfoque que atenta contra la institución de la familia, que aviva a la libertad sexual, a cuestionar el mandato monogámico heterosexual, a descubrir los propios cuerpos, la ESI es una amenaza para toda una estructura económica, social y política que necesita de los grupos familiares tal y como están: la desinformación de unxs alimenta el poder de otrxs.

La campaña que los antiderechos desplegaron en las redes sociales fue fuerte, sin embargo no lograron imponerse y la ola de denuncias contra la ESI amainó. Pasado el temporal, es evidente la debilidad a la que está expuesta la Ley y la necesidad de trabajar intensamente para que se aplique y se informe con responsabilidad en todas las escuelas del país.
Si bien la voluntad de lxs profes es enorme y valiente, y hoy en día son ellxs lxs que hacen cumplir la Ley, es el Estado quien debe hacer que la ESI se aplique y se cumpla. Quien debe capacitar, suministrar los materiales, acompañar el proceso de aprendizaje de lxs docentes y alumnxs. Así como en el aborto, el Estado es responsable. Porque sin ESI no hay Ni Una Menos, sin ESI seguimos alimentando los abusos de poder, la violencia y la discriminación, sin ESI no se terminan los abortos clandestinos y, en especial, sin ESI no hay posibilidad de elegir.

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