Putita golosa: una manera de vibrar en el mundo

Luciana Peker hace de las ganas y el disfrute el eje de Putita golosa. Por un feminismo del goce (Galerna, 2018). Desde las metáforas sobre comida, hasta la poética de referir al sexo como agua. Los deseos no se piden, se toman y se producen, dice la autora, y es por eso que pareciera que el terreno de la igualdad de derechos gira en torno a este punto transversal a todo el libro.

Invisible

Eli le cuentan en la cara, billete por billete, la plata con la que paga el aborto ilegal. Se la dio el tipo del que quedó embarazada, el hijo del dueño de la veterinaria donde Eli (Mora Arenillas) trabaja después del colegio para sostener un hogar de dos.

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